VaYejí (Y vivió)
Porción de la Torá: VaYejí (Y vivió)
Lectura de la Torá: Génesis 47:28–50:26
Lectura Profética: 1 Reyes 2:1–12
“Una Perspectiva del Reino”
Una vez estaba hablando con algunos familiares y amigos, y la conversación giró en torno a la muerte. La persona de mayor edad en el grupo era un hombre de unos ochenta años. Él no había hecho ningún plan con respecto a su muerte y comentó: “¿Qué me importa lo que pase conmigo después de que muera?”. Este hombre profesaba fe, y lo que estaba diciendo era que no le importaba dónde fuera enterrado ni cómo se llevara a cabo su sepultura. Tal actitud contrastaba profundamente con las palabras de Jacob acerca de su propia muerte. Pues Jacob ordenó a José, sabiendo que su muerte se acercaba:
“Si ahora he hallado gracia ante tus ojos, te ruego que pongas tu mano debajo de mi muslo y hagas conmigo misericordia y verdad; te ruego que no me sepultes en Egipto.”
(Génesis 47:29)
Es importante comprender que la petición de Jacob no era para su propio beneficio, sino para influir en su familia, mostrándoles que Egipto no era el lugar para ellos. También es sumamente significativo que Jacob no pidiera ser sepultado en cualquier lugar de Israel, sino específicamente en la cueva de Macpela, en Hebrón. ¿Por qué ese lugar en particular?
Los patriarcas representan dos temas bíblicos fundamentales: pacto y promesa. En otras palabras, Jacob quería provocar en su familia, y especialmente en el nuevo líder, José, el recuerdo de que ellos tenían una responsabilidad de pacto con HaShem. Y si esperaban que HaShem cumpliera las promesas de ese pacto, entonces debían salir de Egipto y establecerse en la tierra de Israel.
La actitud de Jacob fue completamente opuesta a la de su hermano Esaú, quien solo pensaba en sí mismo y en su propia generación. He realizado un estudio en 2 Pedro, donde el apóstol también habla de las promesas de D-s (ver 2 Pedro 1:4). Allí, Pedro afirma que el poder divino del Mesías Yeshúa hace crecer y madurar al creyente para heredar esas promesas. Sin embargo, si una persona no está atravesando ese proceso que Pedro describe en los versículos 5 al 8, entonces él declara que dicha persona “es ciega y de corta vista, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados” (verso 9).
El punto que deseo enfatizar a partir de este pasaje es que Pedro enseña que es un gran obstáculo para el creyente no tener una perspectiva del Reino, es decir, ser corto de vista. Jacob fue fiel porque utilizó cada aspecto de su vida —incluso su muerte y su sepultura— para influir en otros respecto a los planes y propósitos del Dios viviente. Un consejo sabio para todos nosotros.
Dr. Baruch Korman – 2 de Enero, 2026.