La santidad de D-os y las consecuencias de la irreverencia

La verdadera adoración no es un acto que el ser humano pueda definir según su propio criterio o emoción. En el estudio detallado de 1 Samuel 6, el Dr. Baruch Korman nos conduce por un pasaje fundamental que ilustra la brecha entre la voluntad del hombre y la santidad de D-os. A través del relato del regreso del Arca del Pacto, se nos presenta una advertencia atemporal: acercarse al Se-or requiere una disposición de temor reverente y una obediencia estricta a Su revelación.

El razonamiento humano frente a la instrucción divina

El relato comienza con los filisteos, quienes, tras sufrir juicios severos por retener el Arca, deciden finalmente devolverla a Israel. Aunque reconocen su culpabilidad —utilizando el término hebreo asham—, cometen el error de intentar enmendar su falta mediante un plan nacido de su propia lógica. Fabricaron ofrendas de oro, basadas en las plagas que los azotaron, creyendo que este gesto, aunque carente de base bíblica, sería aceptable

Aquí yace una lección crítica: la sinceridad no es sustituto de la verdad. Los filisteos actuaron por impulso y razonamiento propio, sin consultar la voluntad del Se-or. Este comportamiento prefigura lo que sucede cuando las instituciones religiosas modernas priorizan la creatividad y el espectáculo por encima de las instrucciones específicas de las Escrituras.

El juicio en Bet-semes: La trampa de la curiosidad

El clímax de la enseñanza se traslada a Bet-semes, una ciudad israelita. Al ver llegar el Arca en un carro tirado por vacas, el pueblo se regocijó. Sin embargo, su alegría carecía de la profundidad del temor sagrado. En lugar de tratar el Arca con el protocolo de santidad exigido por la Ley —la cual dictaminaba que el Arca debía permanecer oculta y ser manipulada solo por quienes estaban autorizados—, los habitantes la convirtieron en un objeto de curiosidad pública.

El texto bíblico enfatiza que D-os hirió a los habitantes de Bet-semes porque osaron mirar dentro del Arca. Este acto de irreverencia transformó un día de potencial bendición en un día de lamento inmenso. El uso recurrente de la expresión hebrea Beyom Hahu (en aquel día) funciona como una herramienta hermenéutica que anuncia un juicio venidero. Nos enseña que la presencia de D-os es una fuente de bendición solo cuando se aborda con la santidad que Su nombre demanda; de lo contrario, Su santidad se manifiesta como un fuego consumidor frente a la negligencia humana.

Adoración en Espíritu y en Verdad

Uno de los puntos más destacados por el Dr. Baruch Korman es la naturaleza de la adoración. El culto que agrada al Se-or no es algo que surge de forma natural del corazón humano, sino algo que ocurre de manera sobrenatural cuando somos guiados por el Espíritu y la Verdad.

Muchos hoy en día confunden la adoración con el entretenimiento o con una experiencia que debe ser “placentera” para el asistente. Sin embargo, la historia de Bet-semes nos demuestra que la adoración no es para nuestra satisfacción, sino para la gloria de D-os. El propósito de congregarse es que Él entre en nuestras vidas, nos transforme, nos prepare y nos haga aptos para servirle de acuerdo con Sus prioridades, no las nuestras.

Conclusión

El estudio de este capítulo nos invita a reflexionar sobre nuestra postura ante lo sagrado. La reverencia no es un concepto arcaico, sino una necesidad vigente para todo aquel que desea ser hallado fiel. Para evitar el error de Bet-semes, debemos volver a las Escrituras como la única fuente legítima de instrucción sobre cómo acercarnos al Se-or. La verdadera fe se manifiesta en la disposición de someter nuestros pensamientos y planes a la soberanía de D-os, reconociendo que Su santidad es absoluta y Su Palabra, inmutable.

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