Pinchas
Porción de la Torá: Pinchas
Lectura de la Torá: Números 25:10–30:1
Lectura Profética: Jeremías 1:1–2:3
“Los requisitos para el censo de Israel”
En la porción de la Torá de esta semana, inmediatamente después del lamentable episodio de Baal Peor, Moisés recibe la instrucción de realizar un nuevo censo de los Hijos de Israel. Había tres requisitos para que un hombre fuera incluido en ese censo. Antes de analizarlos, es importante señalar que ser incluido en el censo representaba formar parte de la familia de D-os. Por lo tanto, todo varón debía desear ser contado entre ellos.
A primera vista, los requisitos parecen muy sencillos, pero cada uno de ellos posee un profundo componente espiritual. Estos eran los tres requisitos:
- Tener veinte años de edad o más (Números 26:2, 4).
- Servir en el ejército de Israel (Números 26:2).
- Haber salido de la tierra de Egipto (Números 26:4).
Con respecto al primer requisito, que el hombre tuviera al menos veinte años de edad, aprendemos que, aunque toda la Ley Judía establece la edad de responsabilidad para un varón en los trece años, la Torá fija aquí la edad de veinte años. En otras palabras, al llegar a los veinte años se espera que un hombre haya alcanzado la madurez suficiente para participar plenamente en todas las responsabilidades que un adulto tiene hacia su comunidad y hacia HaShem. No presentarse para ser contado en el censo al alcanzar esa edad implicaba la excomunión.
El segundo requisito es especialmente relevante para el Estado moderno de Israel. La Torá enseña que todo varón que alcanza los veinte años está obligado por D-os a servir en el ejército. Este principio es muy claro; sin embargo, lamentablemente, la gran mayoría de la comunidad haredí en Israel se niega a prestar servicio militar. Actualmente, el parlamento israelí mantiene un importante debate sobre la eliminación de la ley que exime a los hombres religiosos de servir en las Fuerzas de Defensa de Israel. Según la Torá, un hombre de veinte años que se niega a servir en el ejército debe ser separado de la nación. También debemos notar que, según este principio, es imposible ser verdaderamente observante de la Torá y, al mismo tiempo, sostener una postura pacifista.
El tercer y último requisito para formar parte del censo y, por consiguiente, de la familia de D-os, era haber salido de la tierra de Egipto. La mayoría de los comentaristas entienden este requisito en un sentido espiritual. Es decir, no significa que una persona tuviera que haber vivido literalmente en Egipto o haber participado físicamente en la primera Pascua. Más bien, hace referencia a aquellos que han tomado el compromiso de no vivir bajo la autoridad de las influencias del mundo, representadas por Egipto, sino bajo la autoridad de HaShem.
Naturalmente, esto tiene implicaciones para nosotros como creyentes en el Mesías Yeshúa. En numerosos pasajes del Nuevo Pacto, el seguidor de Yeshúa recibe el mandato de dejar de comportarse como el mundo y comenzar a caminar por fe, abrazando los estándares del Reino y manifestando así la gloria de D-os. Pienso en las palabras de Pablo a los efesios:
“Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no anden como andan los demás gentiles, en la vanidad de su mente.”
Efesios 4:17
Asimismo, Pedro instruyó:
“Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en sensualidad, pasiones, embriagueces, orgías, fiestas desenfrenadas e idolatrías abominables.”
1 Pedro 4:3
Estos versículos hacen eco de las palabras de Juan en el libro de Apocalipsis, quien exhorta al pueblo de fe a salir de Babilonia, la cual representa los elementos pecaminosos y las prácticas de este mundo (véase Apocalipsis capítulo 18).
Son palabras serias para los tiempos serios en los que estamos viviendo.
Nota: El término “gentil” puede referirse a una persona que no tiene una relación de pacto con D-os.
Dr. Baruch Korman – 3 de Julio, 2026.