Koraj
Porción de la Torá: Koraj
Lectura de la Torá: Números 16:1–18:32
Lectura Profética: 1 Samuel 11:14–12:22
“Redención Eterna”
En la porción de la Torá de esta semana, uno aprende que existen consecuencias muy serias al seguir un liderazgo inapropiado. Koraj era un hombre importante, un líder entre líderes, pero no era aquel a quien HaShem había escogido para hablar por medio de él y para guiar a los Hijos de Israel. Koraj se rebeló, ante todo, contra el Señ-r, y en segundo lugar contra Moisés. A causa de la rebelión de Koraj, miles de los Hijos de Israel murieron. Aquellos que fueron librados de la ira de D-s, como resultado de la obra sacrificial de Aarón, fueron convencidos de su pecado y de su incapacidad para tratar con él. El pueblo se sintió sin esperanza. Sabían que, debido a su condición espiritual, finalmente morirían separados de HaShem. Por estas razones clamaron:
“…He aquí, perecemos, estamos perdidos; todos nosotros estamos perdidos. Todo el que se acerque al Tabernáculo de HaShem morirá. ¿Acaso dejaremos alguna vez de perecer?” Números 17:27–28
En el versículo 27, los dos verbos hebreos גווע y אבד están en tiempo pasado. El tiempo pasado hebreo es algo diferente de lo que implica el tiempo pasado en español. El punto que se está comunicando es que su destino ha sido sellado y, en lo natural, no hay nada que pueda producir algún cambio en su condición espiritual. En el siguiente versículo expresaron el dilema: querían acercarse a HaShem, pero si lo hacían, esto les traería la muerte. Por tanto, una vez más, hay un sentido de desesperanza entre el pueblo.
En cierto sentido, el sacerdocio fue provisto para tratar con este problema, pero es importante entender que los sacerdotes eran solo una solución temporal y parcial. Como afirma el escritor de Hebreos, aquello que ocurría en el Tabernáculo y luego en el Templo solo expresaba, en términos simbólicos, la obra terminada de redención completada una vez y para siempre por el Mesías Yeshúa.
Era correcto que el pueblo reconociera que estaba muerto y distante —perdido— del D-s Viviente, e incapaz de hacer algo para cambiar su condición. Este es solo uno de los muchos casos en la Biblia Hebrea en los que el pueblo debió haber pedido a HaShem que enviara al Mesías para redimirlos. ¿Cuál es el resultado de la obra de redención de Yeshúa? También, como afirma el escritor de Hebreos, podemos acercarnos con confianza plena ante el trono de D-s, teniendo la seguridad de que la gracia absolutamente necesaria para poder acercarnos a HaShem está disponible y unirá al creyente en un pacto eterno con D-s.
Me doy cuenta de que muchas personas luchan con el concepto de un pacto eterno, pero ¿acaso la Escritura no habla de una redención eterna?
“No por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por Su propia sangre, entró una vez para siempre en el lugar santo, habiendo obtenido redención eterna.” Hebreos 9:12
Es importante entender que la salvación no es una condición temporal. Una vez que alguien es salvo por la obra todo suficiente de Yeshúa, recibe vida eterna. Si la vida eterna puede perderse, ser forfeitada o devuelta, entonces solo era una vida potencialmente eterna. Y dependería de factores distintos a la obra del Mesías. Este no es el tipo de vida eterna que revela la Escritura. Permanece firme en la afirmación de que aquel a quien Yeshúa ha salvado está seguro por la eternidad, porque ha recibido redención eterna y no una vida “quizás” eterna que dependa de la persona.
Dr. Baruch Korman – 12 de Junio, 2026.