VaYikra (Y Él llamó)

Porción de la Torá: VaYikra (Y Él llamó)
Lectura de la Torá: Levítico 1:1–5:26
Lectura Profética: Isaías 43:21–44:23

“La grandeza de la misericordia y la redención de D-s”

Esta semana comenzamos el tercer libro del Pentateuco: Levítico. El tema principal es la obra que tiene lugar en el Tabernáculo o, posteriormente, en el Templo. El aspecto central de esto son las ofrendas y los sacrificios. La lectura profética inicia con una declaración de que Israel no tomó con la debida seriedad su necesidad del sistema sacrificial que HaShem había provisto. De hecho, D-s los reprende por haberse cansado de esta labor. ¿Cuál fue la causa de esta actitud y comportamiento? Isaías afirma que el pueblo olvidó que solo HaShem puede borrar los pecados de las personas:

“Yo, Yo soy el que borro tus transgresiones por amor de Mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.”
Isaías 43:25

En esencia, este pasaje trata del desagrado de D-s hacia aquellos que toman a la ligera la gracia que Él pone a disposición de Su pueblo. Esta tendencia sigue estando muy presente dentro de la comunidad de creyentes. Escuchamos tanto acerca de esta gracia que trae el perdón de los pecados, que muchas veces la damos por sentada.

El capítulo 43 de Isaías concluye informando al lector que tal comportamiento traerá el severo castigo de HaShem. Aunque HaShem disciplina a Su pueblo, observa cómo inmediatamente después de prometer juicio, Él pasa a consolar al pueblo en los primeros versículos del capítulo 44 (ver Isaías 43:1–4). Sí, D-s juzgará a Su pueblo y lo castigará con dureza—Israel es el ejemplo de esto—pero es necesario recordar que la misericordia y el amor de HaShem volverán a extenderse hacia Su pueblo, ofreciéndoles perdón y redención.

Es muy significativo que en la siguiente sección de la haftarah, D-s sea descrito en los siguientes términos:

“Así dice el SEÑ-R, Rey de Israel, y su Redentor—el SEÑ-R de los ejércitos: Yo soy el primero y Yo soy el último, y fuera de Mí no hay D-s.”
Isaías 44:6

Este versículo plantea una pregunta interesante: si HaShem es el Rey de Israel, entonces ¿quién es su Redentor? La respuesta es el Mesías. Es sumamente significativo que este Redentor (Mesías) también sea llamado el SEÑ-R de los ejércitos. Los rabinos son conscientes de esta dificultad, la cual señala una unidad especial entre D-s y el Mesías. Esta es una clara referencia a la divinidad del Mesías y al hecho de que el Mesías debe ser incluido dentro de la Deidad: D-s el Padre, D-s el Hijo y D-s el Espíritu Santo.

En un intento por resolver esta dificultad, algunas traducciones al inglés del texto hebreo realizadas por rabinos, como la edición Stone del Tanaj (Antiguo Testamento), traducen la frase “su Redentor” (que en hebreo es en realidad una sola palabra) como “su redentor” refiriéndose a Israel. Este esfuerzo busca afirmar que el redentor mencionado en este versículo es el Redentor de Israel, es decir, otra referencia a HaShem, en lugar de atribuir el versículo al Mesías.

Sin embargo, esto es incorrecto según la gramática hebrea, la cual exige que el versículo esté hablando de otro además de HaShem. Este hecho fue reconocido por Juan, quien en el libro de Apocalipsis se refirió a Yeshúa en tres ocasiones como el Alfa y la Omega (el primero y el último).

Dr. Baruch Korman –  20 de Marzo, 2026. 

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