El estudio de las profecías bíblicas nos conduce inevitablemente a la figura del Anticristo, un personaje que la escritura define no solo por su poder político, sino por su esencia contraria a la santidad de D-os. En esta enseñanza, el Dr. Baruch Korman desglosa los eventos clave que marcarán el ascenso de este líder mundial y la razón fundamental por la cual el pueblo de Israel, tras un periodo de engaño, terminará por rechazarlo de manera absoluta.
El ascenso de las bestias y el sistema mundial
De acuerdo con las visiones del profeta Daniel, el escenario del fin de los tiempos estará dominado por potencias representadas como bestias. Tras la inestabilidad causada por una coalición en el área del antiguo imperio Medo-Persa, surgirá un nuevo imperio desde Europa. De este sistema de gobierno único mundial emergerá el Anticristo.
Este líder no vendrá solo con fuerza militar, sino respaldado por un espíritu de idolatría personificado en la “ramera” de Apocalipsis. Este espíritu representa el egoísmo y el orgullo humano, donde cada individuo busca justificar su propia conducta pecaminosa bajo una apariencia religiosa. Sin embargo, el Anticristo, consumido por su propio orgullo satánico, eventualmente destruirá este sistema religioso para demandar adoración exclusiva hacia su persona.
El carácter del hombre de iniquidad
La escritura identifica al Anticristo como el “hombre de iniquidad”, aquel que se opone directamente a la ley de D-os y a la esencia de la Torá. Mientras que el mayor mandamiento es amar al Se-or con todo el corazón, el Anticristo busca la exaltación propia. Este líder negará la divinidad del Mesías y la naturaleza de la trinidad, posicionándose como el máximo opositor de la verdad divina.
A pesar de realizar señales y maravillas engañosas —incluso haciendo descender fuego del cielo—, su propósito será siempre el fraude. Inicialmente, se presentará como un benefactor para Israel, realizando acciones que parecerán bendiciones para el pueblo judío, pero su objetivo final será desviar a la nación de su obediencia al Se-or.
La abominación desoladora y el rechazo de Israel
El evento crucial que cambiará el curso de la historia es la “abominación desoladora”. El Anticristo entrará en el lugar santísimo, el espacio donde la presencia de D-os (Shejiná) habitaba sobre el propiciatorio, e intentará usurpar el trono divino proclamándose a sí mismo como D-os.
Para el pueblo judío, este acto será visto como lo que es: una abominación repulsiva. Este rechazo marcará el inicio del “tiempo de angustia para Jacob”, un periodo de persecución intensa donde el Anticristo buscará exterminar a quienes no se sometan a su autoridad. No obstante, aunque el sufrimiento será atroz, un tercio del pueblo sobrevivirá y llegará a la fe verdadera.
Conclusión
La comprensión de estos eventos no debe infundir temor, sino fortalecer nuestra fe. El Anticristo es llamado también el “hijo de perdición” porque su destino final ya está decretado: la destrucción total. Mientras el mundo se prepara para el engaño, el creyente debe permanecer anclado en la verdad de las Escrituras, reconociendo que el verdadero Mesías gobernará eternamente sobre el trono de D-os. Nuestra prioridad hoy es cultivar un amor genuino por el Se-or y por el prójimo, preparándonos para ser hallados fieles ante Su venida.
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