Una de las preguntas más importantes que todo creyente debe enfrentar es esta:
¿La Biblia es realmente confiable?
Y aún más profundo: ¿es la Palabra de D-os la verdad absoluta o simplemente el conocimiento del hombre?
Al iniciar un estudio serio del libro de Génesis, los rabinos han afirmado durante siglos que todas las doctrinas teológicas fundamentales de la Escritura tienen su base en este libro. Génesis no es solo el comienzo de la Biblia, es el fundamento de todo lo que D-os ha revelado después.
Este estudio tiene como propósito recorrer Génesis verso por verso y capítulo por capítulo, comenzando en Génesis 1:1, para mostrar cómo la revelación de D-os se desarrolla progresivamente, pero siempre sobre una base sólida establecida desde Bereshit, “en el principio”.
La enseñanza bíblica no fue dada solo para ser conocida, sino para ser aplicada. El Nuevo Testamento utiliza el término “caminar” para describir el estilo de vida del creyente. Como dice Colosenses 2:6:
“De la manera que recibisteis al Mesías Yeshua, así caminad en Él”.
El propósito de este estudio es impactar tu caminar con el Mesías y diferenciar tu vida de quienes no viven conforme a la verdad.
Génesis y el relato de la creación
Génesis presenta la creación desde dos perspectivas complementarias (capítulos 1 y 2), no contradictorias. Estas dos miradas nos dan una revelación más completa del propósito de D-os.
Sin embargo, en el mundo evangélico moderno —incluso entre creyentes conservadores— se ha vuelto común intentar reconciliar la Escritura con teorías científicas, en lugar de someter la ciencia a la revelación bíblica. Esto ha llevado a negar la autoridad absoluta de la Palabra de D-os.
La Escritura no necesita ser ajustada a la ciencia. Es la ciencia la que debe ser evaluada a la luz de la Palabra.
Génesis 1:1–2 y el error de la “brecha”
Génesis 1:1 declara:
“En el principio D-os creó los cielos y la tierra.”
Algunos afirman que entre el verso 1 y el verso 2 transcurrieron miles de millones de años. Esta idea no surge del texto bíblico, sino de una imposición externa.
El hebreo original es claro: el verso 2 comienza con una conjunción (“y”), que une directamente ambas ideas. Además, el mismo sujeto —la tierra— aparece al final del verso 1 y al inicio del verso 2, lo cual demuestra continuidad, no separación.
La gramática hebrea, inspirada por D-os, fue cuidadosamente estructurada para negar cualquier brecha temporal entre ambos versículos.
“Tohu vaVohu”: sin orden, no abandonado
Cuando Génesis 1:2 describe la tierra como tohu vaVohu (“sin orden y vacía”), no implica un estado caótico dejado por millones de años. Indica que la creación aún no reflejaba plenamente la voluntad y la gloria de D-os, porque D-os aún no había terminado su obra.
D-os no crea algo sin propósito ni lo deja incompleto. Inmediatamente comienza a traer orden, revelando un principio clave: D-os es un D-os de restauración.
Este principio también se aplica a nuestras vidas. Nacemos en un estado que necesita ser reparado, y D-os obra para traer orden, propósito y vida.
La luz, la revelación y el discernimiento
Cuando D-os dice:
“Sea la luz”
la luz representa revelación. El propósito de la creación es que D-os se revele a Sí mismo.
D-os declara que la luz es buena y luego hace distinción entre la luz y la oscuridad. Este acto enseña discernimiento: saber diferenciar entre lo que está alineado con la voluntad de D-os y lo que no lo está.
Caminar en la luz es vivir conforme a Su verdad. Caminar en oscuridad es vivir fuera de Su propósito.
Un día literal y un propósito eterno
Génesis afirma claramente que la creación ocurrió en días literales de 24 horas:
“Y fue la tarde y la mañana, un día”.
La expresión “un día” (yom ejad) no solo define el tiempo, sino que apunta a unidad. El propósito de D-os desde el principio es traer unidad entre Su creación y, finalmente, entre la humanidad y Él.
La base de nuestra fe
No podemos basar nuestra identidad ni nuestra eternidad en teorías humanas cambiantes. Lo que hoy se presenta como ciencia incuestionable, mañana puede ser descartado.
Nuestra fe, nuestra salvación y nuestro futuro deben estar cimentados en la verdad eterna de la Palabra de D-os.
Cuando caminamos en la luz de Su revelación, nuestra vida se convierte en una expresión de alabanza. Ese es el propósito de este estudio: enseñarnos a caminar de una manera que glorifique a D-os.
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