1 Samuel 4 nos confronta: el liderazgo piadoso y el liderazgo impío

Una de las preguntas más importantes que todo creyente debe hacerse es esta:
¿Estoy congregándome en un lugar que verdaderamente teme al Se-or?

La respuesta no es complicada. Una congregación que teme al Se-or se distingue claramente por su compromiso absoluto con la verdad de la Escritura. Honra la Palabra de D-os, la reverencia y, sobre todo, la aplica a la vida diaria. Eso es lo que define a una congregación piadosa.

El problema surge cuando una persona permanece bajo un liderazgo impío: un liderazgo que trata los asuntos de D-os con ligereza, que relativiza los mandamientos divinos y que no camina en obediencia. La Escritura es clara: estar bajo un liderazgo impío es espiritualmente peligroso y puede conducir al desastre.

El libro de 1 Samuel capítulo 4 nos muestra un ejemplo contundente. D-os ya había anunciado juicio sobre la casa de Elí debido a la corrupción, inmoralidad y rebeldía de sus hijos, Ofni y Finees. Ese juicio no solo afectaría a la familia de Elí, sino también a todo el pueblo que permanecía bajo ese liderazgo.

Israel sale a la guerra contra los filisteos y sufre una primera derrota devastadora: cuatro mil hombres mueren. En lugar de arrepentirse y examinar su pecado, los ancianos toman una decisión equivocada: traer el arca del pacto al campo de batalla, creyendo que el objeto sagrado garantizaría la victoria.

Aquí se revela una verdad clave:

  • El arca no reemplaza el arrepentimiento.
  • Los símbolos espirituales no sustituyen la obediencia.

El pueblo se llena de emoción, grita con entusiasmo, incluso con un clamor similar al sonido del shofar. Pero todo era una fe mal dirigida, una confianza puesta en un objeto y no en el D-os santo que exige obediencia.

El resultado es aún peor: treinta mil soldados mueren, el arca es capturada y los hijos de Elí caen muertos. Sin arrepentimiento, la situación no mejora; empeora. La Escritura enseña de forma consistente que donde hay pecado no tratado, el resultado es muerte, derrota y vergüenza.

La fe bíblica no es emocional ni superficial. La fe verdadera abraza la verdad de D-os, se somete a sus estándares y produce arrepentimiento genuino. Solo entonces viene la transformación y, con ella, la verdadera victoria del Se-or.

La lección es clara y actual:
Si seguimos liderazgo impío, cosecharemos derrota.
Si caminamos en arrepentimiento y obediencia, experimentaremos salvación y victoria eterna.

Más enseñanzas en: https://amarasaisrael.org

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